Organismos benéficos: Crisopas

Las especies pertenecientes a la familia Chrysopidae pertenecen al grupo de depredadores generalistas (o poco específicos). Los crisópidos adultos poseen una coloración verde o marrón, con el abdomen largo y estrecho, y ojos relativamente grandes, antenas filiformes y largas, y dos pares de alas menbranosas, de tamaño y forma muy similar con nerviación abundante, y aspecto reticulado. Posee piezas bucales potentes adaptadas a la masticación, que les capacita para devorar sus presas.


Las larvas son campoideformes (poseen el cuerpo deprimido) con 2 piezas mandibulares muy visibles, finas y curvadas, y desarrolladas patas. Poseen pelos en el dorso del cuerpo. Su cabeza es de color claro, con dos rayas oscuras divergentes, y en el dorso se observan un par de bandas oscuras longitudinales, junto a diversas rayas transversales paralelas. El tercer estadio larvario mide aproximadamente 8 mm.


Los huevos son de color blanco, pedunculados, es decir, se encuentran en el extremo de un largo pedicelo, formado por una secreción del abdomen, que solidifica rápidamente en contacto con el aire y que es fijado a las hojas por su parte inferior. Se pueden encontrar aislados o en pequeños grupos, insertados sobre la superficie de los tejidos vegetales.

El ciclo biológico de los crisópidos o crisopas está comprendido por los estados de huevo, tres estadios larvarios, pupa y finalmente el estado adulto. Los tres estadios larvarios son predadores activos, como los adultos de la mayoría de las especies, pudiendo consumir un gran número de presas.

Las especies más importantes son Chrysopa formosa (Brauer) y Chrysoperla carnea (Stephens), ambas afidófagas.

Fuente: Organismos para el control biológico en los cultivos de la provincia de Almería. Miguel Navarro Viedma et al. Colección Agricultura

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